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Wednesday, 1 September 2010, 22:28 | Category : Del lápiz de Chico
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Les pido por medio de este medio (valga la redundancia) siendo la religión que profesen, católicos, cristianos, judíos, budistas, hare chrisnas, mahometanos, testigos, etc. y un gran etc., una oración, pensamiento, buena vibra, por mi madre que el día de mañana la operan.

Nos leemos después.

Salut!

De las lluvias en Gdl

Friday, 27 August 2010, 8:17 | Category : Las octavas
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Yo, amigo lector, te voy a decir unas cuantas cosas. No tengo idea sí en otros países/ciudades/continentes/rancherías/pueblo arrabalero suceda lo mismo, pero lo que viene siendo en Guadalajara o la Zona Metropolitana de Guadalajara:

  1. Pendejus al volantus: la gente se apendeja con las lluvias, esa es la primera máxima y de la que más o menos saldrán las siguientes octavas. Es la tercera ley de Newton aplicada a Guadalajara. Si una, ¡¡¡UNA!!! gota de agua cae, el conductor reacciona apendejándose. Dígase: de ir a una velocidad constante, la modifica a una velocidad senoidal [0, 40] km/h.
    Ejemplificando: Juanito va en su troconón (es Gdl, 8 de cada 10 vehículos son pickups) a 80 km/h. Una gota de agua se apróxima a la chingada velocidad que se le ocurre, impactándose contra el parabrisas del troconón. Juanito inconscientemente frenará y caminará a 40 km/h, sin fijarse sí el de atrás freno también.
  2. Si paso, si paso: hoy en día el mundo tiene camionetones que pueden bucear, surcar las aguas altas sin detenerse (anteriormente sólo el vocho lo podía hacer). El problema es que todos creen que traen un camionetón de esos que no se detienen en el agua y confiadamente se meten a las aguas de un metro. En su fuero interno esto están pensando:
    “Nah, está bajito, he pasado corrientes más fuertes. Si paso, si paso.” Eso lo piensan mientras siguen avanzando leeentamente en el agua. Llega un momento en que el agua se mete por el mofle y su si paso, si paso, se convierte en un aaaay wey. Minutos u horas después, protección civil rescata a todos los que se quedan atorados por hacerse los valientes. Pero los vochitos pasan desapareciendo en las olas y saliendo triunfantes del lado contrario.
  3. López va a estar inundado: cierto y triplemente cierto. López es una inundación continua. El tunel de la glorieta del basquetbolista siempre gotea y se inunda con las primeras lluvias, el tunel de la Minerva gotea, el tunel de las Rosas se inunda y sus laterales también pues ahí pasaba un río. De ahí en adelante hasta el soriana las águilas, las laterales de López son ríos donde quedan varados los carros. Y la novedad es que en la salida de Bugambilias también se inunda.
  4. Semáforo que te quiero funcionando: no es raro que las cosas fallen con un poquito de agua. Pero los semáforos se funden, apagan, parpadean a las primeras de cambio. Y si no está enteramente fundido, sólo funciona el foco amarillo. ¿Qué no se supone que para eso habían cambiado a semáforos de leds? Así ya no se apagarían totalmente.
    Curiosamente, los semáforos más conflictivos son los de los cruces principales. Eso es Murphy aplicado.
  5. Choque del 1 al 5: en promedio, cuando hay lluvia te toca ver al menos un accidente. Estoy de acuerdo que hay que tener mayor precaución y frenar antes. Pero de esos choques, ¿cuántos pudieron haber sido prevenidos? Por ejemplo, los choques cuates: chocan de un lado de la avenida y del otro lado, por querer ver el chisme caliente, también hay accidente.
    Los besitos: estos son por ir tan pegados, con el piso mojado y no poner atención a lo que pasa a tu alrededor, es uno de los choques que más se pueden evitar, pero no lo hemos podido erradicar.
  6. Shamú: este fenómeno no es tan de Guadalajara, es mundial. Y es por gente ojete. El agua se acumula en un lado de la calle, es buena cantidad de agua marrana, el conductor agarra velocidad y pasa pisando el charco. Ahí es dónde tú como peatón haces una mueca de sorpresa, seguida por una de coraje y una grosería: ¡¡¡Chingas a tu reputa madre cabrón!!! Y te disculpas por tu acento extranjero. Después recuerdas la imagen y crees hasta ver peces entre la ola que se aproximaba hacia tí.
  7. ¿Y dónde quedó el tamarindo 21 4/7? Cuando llueve los agentes de tránsito desaparecen de la ciudad y se acumulan en los cruces menos conflictivos. Ya me tocó en las últimas lluvias ver el caos total y como civiles se desesperaron y ellos mismos se armaron de valor para dirigir el tráfico ascendente de Guadalajara. Ha sido lo más efectivo que he visto después de una catástrofe como esa tromba. Eso sí, a los tránsitos se les puede distinguir con un poncho amarillo protegedor.
  8. Aguas con el…bache: baches, hoyos, surcos. Las calles de nuestra ciudad fueron hechas con pavimento alka seltzer, por lo que pueden estar “perfectamente” pavimentadas ciertas calles, pero no más llega el agua, adiós pavimento. Se hacen unos señores hoyos y sólo estás rezando porque el próximo charco no sea una imitación de un cenote.

Así es como cierro estas octavas. Espero las hayan disfrutado y desahogado tal como lo hice. Espero sus comentarios y probables adiciones.

Feliz cumpleaños Julio Cortázar

Si Cortázar viviera, hoy cumpliría años. Cumpliría 96 años. Y Bruselas se alegraría y Argentina haría lo propio.

Cortázar nació un día como hoy. Un día como hoy comenzó la vida de ese escritor de ficción, de realismo mágico, ese exiliado voluntario parisino. Ese hombre que escribió en glíglico:

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio les encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa.
¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

¿Y qué significa lo que escribió? Eso cada quién lo da a entender con su pensamiento.

Impresionante, alto, grande, amigo, etc.

A él le corresponde como a muchos otros, un espacio con los chingones en la novena casilla de la Rayuela.