De juegos infantiles

Thursday, 21 May 2009, 9:38 | Category : Las octavas
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ninos-tazosMe puse a recordar de cosas que jugaba en la primaria (algunos todavía en la secundaria) e incluso hace poco jugué encantados. Faltaron algunos, como siempre, pero estos son los que más llegué a jugar y disfrutar, o dignos de mención.

1.- Quike Gavilán, Quike Gavilán!!!: así gritábamos todos los morros alrededor de un compañero llamado Enrique, mientras él jugaba tazos. No recuerdo su apellido, pues entre niños pasan dos cosas, o te llaman por tu apellido o tienes un apodo, pero creo que el suyo empezaba con “O”. No le enojaba, le gustaba, se alzaba el cuello de la camisa sport blanco. En el recreo nos reuníamos para jugar tazos contra él, hincados todos, desgastándonos los pantalones. Muchos recreos fueron invertidos así (el ganar tazos era lo mejor, serías el más conocido y respetado de la primaria), entre gritos de “Quike Gavilán, Quike Gavilán”, risas y decepción del vencido o vencidos; los tazos volaban con su técnica: todos eran suyos, todos. No había niño que lo venciera. Su nombre se lo debió a un tazo que me quedé yo, en una mala racha que tuvo (o hastío de triunfo), era por el personaje de Looney Tunes, Quike Gavilán.
No se valía “uñita”, ni poner baba para que se pegaran (el castigo era quitarte 5 tazos no repetidos), tampoco los tazos gigantes que parecían portavasos; lo máximo eran los super tazos y lo más incómodo los que giraban o que se movían. La cuarta generación nos llegó tarde y teníamos otros juegos. Hoy mis tazos están en una caja, como los dejé hace 15 años, desgastados, borrados…triunfadores.

2.- No se vale cuidar rancho: una escuela tiene pocos lugares para esconderse, sobretodo cuando su patio tiene el tamaño de una cancha de futbol y no se puede ir a los salones, ni subir las escaleras, ni se “valía el segundo patio”; sin embargo, jugábamos escondidas. Detrás de las macetas, de los arbustos, del estrado, de los cajetes, de las mochilas, en los árboles. De los postes de las canastas de basket. Todos los lugares eran conocidos.
No se valía cuidar rancho, esa acción de quedarse cerca de la base, para que al menor movimiento o sospecha gritaras: un dos tres por Ñoño que está detrás de la jardinera!!! Y regresara, triste a contemplar que había sido el primer descubierto, por lo que si nadie quemaba la base, sería el siguiente en contar hasta cierto número y rá-pi-dos_o len-TOS.

3.- Tapo tapo tapo: era algo que decíamos y después de decir eso se hacia un signo de “T” con las manos, para tener inmunidad de “traerla”. Todo esto era cuando ya no tenías opción y sabías que tú “la ibas a traer”. Las reglas cambiaban durante el juego y lo peor era escuchar: “pero no hay tapo, ehhh!”. Después de un rato se escuchaba un “tu la trais” y corría como alma que lleva el diablo, lo más lejano del que “la traía”. La trais, al igual que las escondidas y encantados, se iniciaba con el “zapa-tito blan-co, zapa-tito azul, dime cuántos a-ños tie-nes tu?”. Pero, qué era lo que se traía, en la trais”? Quién la trai?

4.- Cha-ca-liza: esto es un poco más regional, o dependiendo la escuela, pero básicamente consiste en darse de guamazos con otros o a otro. Era un estilo de pamba. Las pambas se daban por cualquier motivo: “ehhh miren!!! trae playera roja!!! PAMBA!!!” y tómala, 20 pares de manos azotaban el lomo y la cabeza (protegida por los brazos) del de playera roja. Otros usaban pambas selectivas por la suerte, reunirse abajo del ventilador, en círculo. Ya reunidos, aventaban un papel y a quién le cayera, recibía la pamba, sin chistar. Lo curioso es que cuando alguien se pasaba de pamba, todos se detenían, y se gritaba PAMBA POR PASADO!!! y recibía pamba. La chacaliza era diferente, más deportiva, si se puede llamar así. Frente a un paredón se pateaba una pelota. Al momento de rebotar, uno tenía que cachar la pelota. Si no se caía, simplemente la volvía a patear contra la pared. Pero en caso contrario, tenía que correr contra la pared para salvarse y dejar de recibir patadas y golpes o en pocas palabras, chacaliza. Todos los partidos de chacaliza empezaban con gritos pausados de: CHA-CA-LIZA, CHA-CA-LIZA!!!
Por cierto, cuando los maestros se enteraron en qué consistía el juego, se empezaron a confiscar las pelotas de quienes jugaban.

5.- Encantado!: después del zapatito blanco, uno corría lo más alejado del encantador. Si alguien era encantado, había que hacer una proeza para pasar entre sus piernas. Lo frustrante era que después de desencantarlo quedara encantado y para colmo tu también. No podía ser tanta injusticia. Generalmente era un juego aburrido porque la cacería de los probables encantados era por todo el colegio y nadie recordaba que estabas por ahí perdido entre otros niños que se burlaban de tí (o que a vece hacían el paro de desencantarte). Todo desencanto se rompía al sonar el fin del recreo o cuando ya te habían olvidado por mucho tiempo y ya te habían escogido para ir contra los de algún grado: “vamos contra 5to., juégale Vargas”.

6.- Te juego tu cartita de Wolverine por ésta de Gambito: fue un período de pepsi cards. De nueva cuenta el amo y señor del universo era aquel que te quitaba jugando tus cartas más preciadas. Tenías una carta de la suerte, sin alterar, que la usabas en tus partidas especiales. El juego era poner 3 cartas en diagonal contra la pared, después desde cierta distancia (aprobada por la ANDC (Asociación Nacional De Cartitas)) se tiraba la carta, se deslizaba por el suelo y tiraba las cartas. Las caidas al frente, eran tuyas, las otras se volvían a acomodar, para otra ronda. Por cierto, tengo todas las cartitas de la primera generación de Pepsi Cards, auspiciado por mi primaria.

7.- Picotaaaaaaaazo, picotaaaaaaaazo!!!: uno de mis juegos favoritos. No sé cuantos años lo jugué, ni hasta cuando, pero hace 2 años rompí el penúltimo trompo que me quedaba (bueno, le rompí la mariposa). Esto es el trompo. No había cosa más divertida, rápida y destructiva. Desde jugar con el trompo geminis (pero con el chiquito) hasta el jumbo (que botaba demasiado). Todos elegiamos los duncan o five star. Y todos conocíamos el pimpeo del trompo: primeramente quitar la tapa y rellenar con algodón el centro. El segundo paso consistía en cambiar la punta de plástico, por una de metal, bieeeeen filosa. Después se conseguía cinta aislante, y desde la base hasta la tapa se recubría cada espacio plástico con el aislante. Se decoraba al gusto con liquid paper.
Después de este ritual, se procedía a darle el estrenón entre los jugadores: se dejaba tirado al centro del lugar de juego y durante cierto tiempo, se le daban picotazos. En una ocasión, alguien no pimpeo bien su trompo y nuevo, lo rompimos. En este juego ponía su trompo el que no le daba al trompo girador y todos éramos honestos y con un “ya le dí” nos retirábamos o seguíamos dando picotazos. Si un trompo presentaba fractura, era sacrificado.
Si alguna vez han visto el patio del Colegio Anáhuac Garibaldi, con un pedazo de mosaico nuevo, entre las canchas de basketball…fuimos nosotros, era nuestro punto de juego, en el que a base de golpes aflojamos los mosaicos.

8.- De los juguetes de temporada: el trompo también entraría aquí, pero era tan chido que necesita un apartado especial. Los yo-yos me parecieron el juguete de temporada más desafortunado de toda la historia, no importaba que pudieras hacer el perrito, el carrusel, la vuelta al mundo, etc. era lo mismo (para mi). Además a mi siempre se me enredaba la cuerda en la primera enredada, a lo mejor por eso nunca me gustaron, pero ahí no había competencia ni destrucción, sólo demostrar que tenías más rapidez y una cuerda sin nudos.
Los rompemuñecas estuvieron otro tiempo, ese par de bolas que las agitabas y sonaban: chaca chaca chaca (onomatopeya ehhh ;)). Aburridas y dolorosas (incluso también las prohibieron en mi colegio).
Eran esos juegos que llegaban a inicio de año, a mitad, a final. Siempre por temporadas. Ya sabíamos, primero trompo, luego yo-yo y luego los aritos que no se podían sacar. Todo, en un año escolar.

Así se acaban las octavas. Espero los haya hecho recordar y hablo de mi experiencia personal, lo que me tocó vivir y viví o jugué. Otro detalle que a lo mejor después analizo es el punto del tiempo. Cómo, explíquenme, en media hora: salíamos corriendo, nos formábamos en la cola de la tiendita, comprábamos, corríamos con el refresco a jugar basket, fut y luego trompo, platicábamos y hasta jugar tazos, hacer una travesura e ir al baño alcanzábamos???

P.D. me acordé del apellido de mi compañero Quike Gavilán, era Hinojosa. Nada de O’s iniciales.

14 Comments for “De juegos infantiles”

  1. 1g0dzy

    jajaja que tiempos aquellos! que buenos recuerdos vienen a mi con tu post, no jugue muchas cosas pues no me gustaba correr =P y la neta siempre fui muy sope para eso de los trompos, canicas, yoyo, etc. pero cuando jugaba basket era el amo y señor de la cancha, nadie estaba de mi estatura y corria muy rápido por tener zancada muy grande y también fui muy buen poste!!
    Este no es juego pero ¿a poco no era la onda llegar el Lunes a la escuela y comentar el capítulo de los caballeros del zodiaco que religiosamente veiamos cada sabado tempranito por “Caritele”?.
    Recordar es vivir, es lo mejor que tenemos y lo que nada ni nadie jamás nos podrá quitar.

    Saludotes!!

  2. 2nachopitt

    Los duncan!!! Jajaja me acuerdo que yo me compré el Jumbo y me era imposible usarlo! No podía hacerlo girar… un vecino hasta me dijo que esos trompos eran para personas un poco más gorditas. Hasta que me compré uno de esos transparentes que les podías quitar la tapa y ponérsela de nuevo. Ese si lo pude usar: algodón en su interior, cinta aislante solo en la tapa, y por supuesto acudí al mercado negro en la escuela, donde un niño vendía puntas de metal, y le compré dos, jaja. me duró muchos años. Me tomó mucho tiempo poder hacerlo girar en la mano.

    Muy buen post. Está muy bonito, me hiciste recordar mucho. Yo en la escuela no jugaba más que tazos e intercambio de cartitas… y solo hasta la salida, por que si nos veían con algo así, no lo quitaban (tazos, yoyos, trompos).

    Lo que se me hace más increíble esque más del 90% de lo que cuentas también pasó y lo viví a cientos de kms de Gdl. en los mismos años. Igualito (zapatito blanco, chacaliza, pamba, la tiendita, tazos, LA UÑITA!!! jajajajaja)

  3. 3chicokc

    Lizandro, uhhh si, es que pues si debiste tener muchas ventajas en el basket, que chido!!! Eso significaría que yo llegaría contra tí, como botador que era y simplemente me empujarías poquito y me quitarías el balón.
    Uhhh era muy chido llegar y comentarlos, y revivirlos, creerte algún caballero dorado o algo así. Un compa nos hacia el piquete del escorpión en las costillas, ajaja. Recordar es vivir, claro que si.

    Nacho, uhh si, eso era imposible hacerlo girar, además botaba muchísimo. Orale, así que tu pimpeado era sólo en la tapa, buen método, pero a veces uno tenía huecos en los laterales del trompo, por el picotazo. Uhh si, el mercado negro de puntas, te vendían 3 por una cantidad ridícula. Recuerdo que entrené todo un fin de semana para hacer la palita y la práctica me llevó a hacer el boomerang y el puente con facilidad.
    Por qué ese afán de quitar las cosas, ajaj. Es un modus operandus de los maestros???
    Si, es como de todas las escuelas, va pasando de generación en generación y se queda.

    Saludos!!!

  4. 4ChavirA

    El Pimpeo de los trompos era genial! mi trompo era “El Negro”, por aquello de la cinta aislante a mas no poder, irrompible recuerdo jajaja.

    Como a los demás, me trajo muy buenos recuerdos…y otros no tan buenos, mis tazos perdidos de Dragon Ball :(…

    Saludos!

  5. 5chicokc

    Era un modo de status el tener tu trompo pimpeado (conseguí cinta aislante verde y también le puse). Perdiste tus tazos!!! Noooo!!! 🙁

  6. 6Enrique Hinojosa

    Mis tazos :'(

  7. 7chicokc

    Jajajajaj, que onda. Lastima que no seas él, jeje. Pero igual saludos

  8. 8Lex

    Que cursis eran las niñas, por eso me gusto tu entrada jaja. Yo jugue tazos y no jugue yoyo. Me acorde de los juegos de manitas y las cebollitas. xD

  9. 9chicokc

    Jajaja uhh si, juegos de manitas. Nosotros nunca fuimos buenos en eso, entonces pues al menos yo, las veía jugar en las fiestas infantiles eso de las manitas.

  10. 10Eduardo Huchín

    Los juegos que más recuerdo de mi infancia son esos donde nos dábamos madrazos unos contra otros: uno que se llamaba “Tamales a la olla” donde se saltaba sobre una fila de niños haciendo una pirueta por demás riesgosa.

  11. 11Alex

    Chico, excelente entrada, muy buena. Yo recuerdo otro juego “bote pateado”. Buenísimo. Aunque en realidad podía también jugarse con una lata de refreseco de la tiendita. El chiste era patear el bote y si a alguien le hacían “túnel” todos los pateaban en las nalgas y tenía que ir corriendo a la base para que terminara el dolor. También era penalizado cuando evitaban el bote bricándolo o algo así. Por lo general se jugaba a la salida, pues en los recreos era muy mal visto por los profes.
    Saludos!

  12. 12chicokc

    Eduardo Huchín, creo que en todas las escuelas el golpeteo entre compañeros era por demás obligación, era como marcar territorio. No había escuchado el nombre de tamales a la olla, supongo que por el sonido del agua en ebullición.

    Alex el chido, uhhhh como no!!! Bote pateado, aunque ése lo vine a conocer hasta hace poco tiempo. Pero fue todo un reto además de sufrir el pateado todos los golpes.

  13. 13Lizane

    también te faltó el resorte (que era mas juego de nñas que nada), o el Stop, las cebollitas, este… el bebeleche…

  14. 14chicokc

    Ahh sip, pero pues a mi no me tocaron porque pues si eran de niñas. Creo ahorita, recordando que intentamos jugar bebeleche, pero no nos agradó y terminamos jugando una combinación de picotazos con bebeleche.

    También faltó la rayuela (no la rayuela argentina), ese juego de monedas contra la pared, el que quedara más cerca de la pared, se llevaba las monedas. Quizá eso no lo jugamos porque no contábamos con mucho capital y nuestra moneda corriente eran los tazos.

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