Miedo y asco en Las Vegas
Un viaje que tendría que ser parte de una actividad de reportaje sobre una carrera en el desierto y una plática sobre los derechos de los chicanos. Todo se salió de control, qué podía pasar con: “El maletero del coche parecía un laboratorio móvil de la sección de narcóticos de la policía. Teníamos dos bolsas de hierba, setencia y cinco pastillas de mescalina, cinco hojas de ácido de gran potencia, un salero medio lleno de cocaína, y toda una galaxia de pastillas para subier, para bajar, para chillar, para reír… y, además, un cuarto de tequila, un cuarto de ron, una caja de cervezas, una pinta de éter puro y dos docenas de amyls.”.





