En el camino

Wednesday, 26 May 2010, 7:00 | Category : Léeme
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Jack Kerouac escribió este diario de camino en los 50′s, a inicios de los 50′s…para ser específicos, en 1951. Su diario fue publicado en 1957. Pero hay mucho detrás de este libro, dentro de la historia, dentro de su escritura. Su novela está escrita en una sola hoja de papel, claro que no es una “hoja” sola, es una serie de hojas pegadas una tras otra (que además está en un museo y se le llama “the scroll”. Durante la escritura, no usó ningún tipo de estimulante, más que café. Y lo mejor de todo, la novela fue real (pero cambió los nombres para no afectar a nadie).

La novela trata del viaje sobre todo de un personaje, Sal Paradise (Jack Kerouac) en compañía generalmente de Neal Cassady (Dean Moriarty). Pero no es cualquier viaje, es un viaje de costa oeste a la este y viceversa, varias veces, además de viajar al sur, a México, a una zona totalmente desconocida y enigmática.
Durante el viaje se van cruzando con muchas más personas conocidas, como Allen Ginsberg y William S. Burroughs. El ideal “beat”, la generación “beat”. Durante 4 años Sal viajo de mochilazo, sin mucho dinero y gastando aún menos. Vivía en casa de conocidos, en los carros, en los camiones, en los trabajos que conseguía. No le interesaba otra cosa más que continuar el viaje, siempre hacia San Francisco, dónde sus sueños y vida tendría que transcurrir. Pero después le llegaba la nostalgia, el hambre o el sueño y regresaba a New York.

Cuidado!!! SPOILERS Creo que no hace falta mencionar que durante estos viajes no sólo se fumaban cigarros normales, si no que consumían mariguana, además de alcohol, mucho alcohol. En su primer viaje de New York a San Francisco, primeramente debía llegar a Chicago, y no tuvo relativamente problemas en llegar. Después continúa su caminar hacia la costa, se pierde un momento y llega. Para este entonces, Sal y Neal ya habían hablado un poco, pero Neal era un sujeto tan escurridizo, que buscaba a su padre, que podría ser un vagabundo cualquiera, que no tenía un lugar establecido, si no que más bien su lugar era la carretera. En San Francisco consigue un trabajo de cuidador de una barraca de marineros, pero es finalmente despedido, porque no cuidaba ni una mosca y causaba más problemas de los que resolvía.
Al dejar el trabajo, su nuevo objetivo fue viajar de vuelta a New York, pero muy cerca de la frontera con México, conoce a Terry, una chica mexicana, de la cual se queda profundamente enamorado y que llega a vivir un período con ella y hasta trabajo como recolector de algodón.

Más tardó en llegar, cuando se puso de camino de nuevo a San Francisco, pero ahora por abajo, de camino a Denver, ahí se vuelve más crítico con lo que ve y va sufriendo la desolación, la tristeza, la soledad. Su análisis de los grupos con los que se relaciona, hacen tan grande la novela que sigues avanzando en su camino. Van en busca de la esposa de uno de sus amigos, la cuál está en Louisiana, pero claro, entre botella y mariguana se tardan algo en llegar a su destino, para después dirigirse a la costa. Al llegar a San Francisco se topa con Neal y pueden hablar un poco, pero Neal tiene problemas, tiene una esposa de la cual se quiere divorciar, porque ya está viendo a otra persona, pero a la vez no quiere separarse de su esposa. A su vez, su esposa está de acuerdo en separarse, pero sigue viéndolo. De regreso a New York se convence que necesita más viaje.

Su tercer y último viaje lo hace con Neal a Denver, pero de ahí se deciden viajar al sur. Cruzan la frontera y tienen un encuentro con la idiosincracia y mariguana mexicana, la cual los deja pasmados. Claro que no sólo iban ellos dos, Stan iba disfrutando del viaje también. También se enfrentaron a los males, pero también a los bienes. Un dólar les daba poder, así que traían muchos dólares para tener más poder, más diversión, más entretenimiento. A final de cuentas, siguieron su curso para llegar a la ciudad de México, pero antes vino la espina dorsal de la novela, una parte en la que uno ve el gran pensamiento, el análisis y la soledad a la que se enfrentaban: “Habían bajado desde las sombrías montañas y desde las alturas a tender las manos hacia algo que pensaban que podía ofrecerles la civilización sin imaginarse la tristeza y pobreza y decepciones de ésta.”
Continuaron su viaje, pero a Sal le dio disentería. Así que continuaron el viaje de regreso, pero antes Neal ya había partido, pues tenía una ex-esposa, una amante y una nueva esposa.

Llegando a New York, Sal descansa finalmente, se hace una novia y espera por Neal, a ver qué día lo vuelve a ver. Lo ve un día, es y no es el mismo. Es el perfecto Beat, pero sigue en su indecisión, en su búsqueda. Pongámosle como queramos, búsqueda de la verdad, de su padre, del sueño americano, mexicano, dinero, fama, pero finalmente encontró una desolación enorme, en una de las ciudades más pobladas de EUA.

Es un libro fascinante que se lee rapidísimo. Espero no haberles arruinado el final o el medio, pero es indispensable contarlo así o al menos me parece así. La soledad en la sociedad se hizo presente, pero no deja de ser un buen diario de viaje, un recordar lo que vivieron, una visión a ver como le batallaron por sobrevivir en un mundo en el cual pensaban que ya no pertenecían.
Altamente recomendable.

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