Ya que no gané

Friday, 22 July 2016, 14:09 | Category : Del lápiz de Chico
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Hace aproximadamente dos semanas salió un concurso de una editorial en Facebook. El concurso constaba de escribir máximo 600 caracteres sobre una historia relacionada con los libros. La parte interesante era escribirla sin ningún error ortográfico.
Me emocioné y me apunté al concurso, escribí lo que tenía que escribir pero olvidé si eran 600 caracteres o palabras…por lo que escribí esto:


Durante mi época de la secundaria, escuchaba “Café Tacvba”, eso hará ya diecisiete o dieciocho años. De entre una de sus canciones resaltó “Las batallas”, en la que hablaba de un tal Carlos y una tal Mariana. No entendía mucho la referencia, pero siempre me gustó la fluidez y la tragedia que se podía traslucir en la letra de la canción.
Pero mi mayor incertidumbre era el título de la canción, “Las batallas”, ¿A qué debía su nombre? pues en ningún lugar de la letra estaba implícita. Imaginaba situaciones en las que Carlos luchaba por el amor de Mariana; peleas familiares de Carlos con su hermano, con su madre, con su papá. Incluso peleas con sus compañeros de escuela por una amiguita llamada Mariana.
Así quedó guardada en mi memoria la canción y la historia de Carlos y Mariana; pero no por eso olvidé mi intriga de la historia de la canción.

Años pasaron y llegué a la preparatoria, estaba ya en tercer año de preparatoria, digamos en el año 2002. Ahí me enteré de un escritor, José Emilio Pacheco, mexicano él, que curiosamente había escrito un libro llamado: Las batallas en el desierto. Este libro, escrito en 1981, trata, y cito: “Historia de un amor imposible, narración de un terror cotidiano que los protagonistas preferirían creer que se trata de algo fantasmagórico […]”.
Por curiosidad, quizá, por recuerdo, mejor dicho, lo empecé a leer. Carlos apareció, ese Carlos de hacía años, ese Carlos y esa Mariana. Tenían que ser ellos, no podían ser otros. No era coincidencia, no podría ser.
Así que llegaría a la razón del título de la canción, llegaría finalmente a saber su historia, la historia que me repetía mi banda favorita de rock mexicano en su lírica.
Carlos, se enamoraba de la mamá de su amigo Jim, pero todo lo mantenía en secreto, pasando por diversas aventuras y pasajes de la Ciudad de México. El título del libro surgió como a la mitad de la obra. Por otra parte, al juego en el patio de los niños se le llamaba las batallas en el desierto, por su afición a aventarse puños de tierra y con la polvareda, asemejarse a una tormenta del desierto. Pero esa ya no era la principal aventura que me emocionaba. Había llegado al título de la canción, necesitaba saber qué más ocurría en la vida de Carlos. Como sabemos, Carlos le declara su amor a la mamá de su amigo Jim, Mariana, y el libro continúa tal como sigue la canción, enterándose toda la clase de su escuela, su familia y el mundo. Y así, yo descansaba de mi intriga añeja.

Al terminar el libro se cerró una ventana de cuatro años, se cerró parte de esa historia, de ese misterio de conocer a unos personajes de una canción y saber de dónde provenía el título de una canción; por consiguiente, conocí la desafortunada cuita de Carlos, de su amor escolar y seguramente su primer amor. Y ese libro lo he atacado otras dos veces y lo he saboreado de diferente manera en cada una de sus relecturas; pero siempre se mantendrá en mí, como ese maravilloso libro que descubrí por curiosidad de un título de una canción.


Terminándolo de escribir y revisar, me dí cuenta de mi error, así que lo reescribí:

Durante mi secundaria escuchaba “Café Tacvba”. Una canción de ellos que me llamaba la atención era: Las batallas. En ella se habla de Carlos y Mariana. No entendía en ese tiempo la referencia, pero me intrigaba el título de la canción. ¿De dónde habría salido?
Cuando llegué a la preparatoria escuché de José Emilio Pacheco, autor del libro “Las batallas en el desierto”. Por curiosidad, lo empecé a leer y Carlos apareció, ese Carlos de hacía años, ese Carlos y esa Mariana. Tenían que ser ellos, no podían ser otros. Al terminar de leerlo, se resolvió mi duda y ahora, aprecio al libro.


Creo que algo perdió mi anécdota con esa reducción de palabras, me gustó mucho mas el de 600 caracteres; sin embargo, no dejo mi escrito perdido, pues fue bonito el ejercicio. Aún así, no gané y está bien, ya me apuntaré a otro concurso, pero me agradó escarbar ese recuerdo de hace 18 años.

2 Comments for “Ya que no gané”

  1. 1Dan

    Ájala! No había visto que lo pusiste aquí.

    Definitivamente me gustó más el grande (guiño, guiño. No, no es cierto, sin albur).

    El otro se sintió muy atropellago y se perdió el alma de la razón de ser.

    Qué chido que te hayas animado, métete a más concursos que en alguno has de pegar, de eso no tengo duda.

    A seguirle dando! Un abrazo.

  2. 2chicokc

    Gracias por las buenas palabras. Sí, de hecho a mi también me gustó mas el texto mas largo. El otro lo tuve que ajustar.
    Y si, ya voy a cazar mas concursos para esto mismo.

    Wuuu!

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